Esta es la historia de un joven que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el joven clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.
Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el Día.
Después de informar a su padre, éste le sugirió
que retirara un clavo cada día que lograra dominar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta... Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta.
Le dijo:
- Hijo, te has portado muy bien, pero mira todos los agujeros que hay en la puerta. Ya nunca será como antes. Cuando te peleas con alguien y le dices algo malo, le dejas una herida como ésta. Puedes clavar un cuchillo a una persona y luego retirárselo, pero siempre quedará la herida. Poco importa cuántas veces te disculpes; la herida permanecerá. Una herida verbal (un insulto, hablar mal de los demás...) hace tanto daño como una física.
Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.
Nota del Pica:
Los impulsos son malos y más el no controlado,hecho sin pensar,continuamente arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego cuando repensamos y razonamos en ello,nos queremos arrepentir.
Desgraciadamente, ya no podemos dar marcha atrás,ya no podemos borrar lo que dijimos y queda grabado,pero lo mas triste es que dejamos una marca en muchos corazones.
Recordemos que nos nesecitamos unos a otros,no permitamos que personas con pésimos habitos de ser negativos,derrumben las mejores y las mas sabias esperanzas de nuestro corazón,el poder que tienen las palabras que escuchemos o lo que vemos,preocupemonos siempre por ser positivos,tratemos de ser mas comprensivos y mas pacientes,en forma especial aprendamos a dejar el orgullo a un lado y hagamos como haría un valiente,con real arrepentimiento pidamos perdón y reconozcamos nuestro error.
"De arrepentidos esta lleno el infierno".
Saludos.....Ciao
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sábado, 12 de marzo de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Testigos
-La luna me esta mirando como un testigo complaciente de ese amor perdido,absorto por instantes ni me veo,ni te veo,es como si estuviésemos muertos.
Después me echo en la cama,me abrazo a la almohada y con la alegría de haberte reencontrado,comienzo a decirle cosas ternas y bonitas y a pedirte perdón por no haberlas dicho antes.
Saludos....Ciao
Después me echo en la cama,me abrazo a la almohada y con la alegría de haberte reencontrado,comienzo a decirle cosas ternas y bonitas y a pedirte perdón por no haberlas dicho antes.
Saludos....Ciao
lunes, 29 de marzo de 2010
Enseñanos a Perdonar

Dios enseñanos a perdonar:
Porque existen recuerdos, situaciones, acontecimientos, personas, que más que huellas han dejado heridas en el alma y se convierten en la piedra en el zapato que no nos deja avanzar puesto que duele y lastima cada vez que intentamos caminar es necesario, urge, aprender a perdonar…
¿Y qué es el perdón?... es la medicina que sana el dolor del alma, es el sentimiento que devuelve la esperanza, es el milagro que renueva o restaura,es la magia que nos permite recordar sin sufrir, y muchas veces olvidar aquello que tanto nos hizo llorar, nos robó la fe, en el amor, en la amistad, en Dios,en uno mismo o en los demás…
Por ello debemos aprender a Perdonar; quizás a Dios, no porque haya hecho algo mal… sino por aquello que lo hemos de culpar: enfermedades, accidentes,consecuencias de los errores de la humanidad, infertilidades, hijos con características no esperadas, abundancias o carencias, inconformidades propias que nos impiden encontrar la paz.
Hacemos de nuestra oración un muro de lamentos, nos alejamos de El porque no logramos entender o discernir cuál es su voluntad, le culpamos de los errores de otros…
Para poder renovar nuestro interior, es preciso liberar de toda culpa a Dios,aprender a descubrir y experimentar su inmenso amor y encontrar en él la sanación interior…
Hay casos en los que nos cuesta reconocer, que es a nosotros mismos a los que debemos perdonar; porque nos culpamos de muchas de las cosas que pasan a nuestro alrededor.
Juzgamos muy severamente nuestros errores,nos atormentamos por lo que dejamos de hacer o hicimos mal; divorcios,muertes,separaciones,palabras dichas y otras que no se dijeron,flores marchitas,historias de amor y amistad que no lograron terminar de escribirse o que tuvieron un triste final y nos quedamos estancados en el pasado sin poder avanzar; negándonos la oportunidad de empezar de nuevo,liberarnos,restaurar,renovar…
Perdonarnos, es ser capaces de aceptar e indultar nuestra propia humanidad;pasar la hoja, atrevernos a escribir un nuevo capítulo de nuestra historia personal.
Para encontrar la paz del alma, hace falta perdonar también a los demás; la palabra que dolió, la traición que golpeó, la acción que la vida destrozó, el abandono que dejó vacíos internos, la omisión, la indiferencia, los acosos, el cansancio,
la fragilidad humana del otro que tanto hirió, que robó la fe, la esperanza de creer en el amor, en la amistad, aún en el mismo perdón…
Perdonar al otro es liberarnos de sentimientos que causan mucho más dolor;porque nos encasillan en hechos que ya pasaron, en tormentas que cesaron, en diluvios y terremotos que aunque arrasaron con lo mejor de nosotros mismos, no todo se lo han robado; porque mientras nuestro corazón siga latiendo, tenemos la oportunidad de seguir viviendo, restaurando lo que está destruido, renovar el corazón herido,
devolviendo la fe y la paz que se había perdido…
El perdón sale de nosotros mismos, de nuestra capacidad de amar, de volver a empezar…
El aprender a perdonar surge de esa experiencia que tengamos;fe en Dios quien nos
enseñó a perdonar, saldando El mismo todas nuestras deudas, liberándonos de toda culpa, regalándonos la nueva vida en el amor que a diario nos manifiesta, en esa cruz, que más que condenarnos nos redime y nos libera…
Perdonar es empezar de nuevo, amar con tanta intensidad que hagamos del perdón el milagro que restaure nuestra vida, le devuelva la paz y la esperanza perdida; y nos llene de fuerza y fe para hacer nuestros sueños realidad...
Por ello,en esta semana Santa revisa tu interior y piensa: ¿Qué te hace falta
perdonar? ¿Qué te impide avanzar?... ¿Estás listo para
empezar de nuevo, reparar, restaurar,renovar?...
Solo Dios nos da esa capacidad de perdonar; de El recibimos
y aprendemos el perdón que le devuelve la paz al corazón…
Cada día en nuestra oración repetimos: Perdónanos como
perdonamos… digámosle también,"Dios enséñanos a perdonar
como Tu nos has perdonado"…
Animo Disfruten la Vida,la Familia,el Trabajo y los Amigos.
Saludos.....Ciao
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