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domingo, 7 de octubre de 2012

LOS PEDIGÜEÑOS

Ayer caminando por el rió Santa Lucia, un niño sucio y roto me pidió dinero, según el, para comprarles de comer a sus hermanos. Le ofrecí cincuenta pesos si me lavaba el carro y no lo hizo.

En otra ocasión un joven de veinte años, sucio también  me detuvo en la puerta de mi casa y me pidió dinero para continuar su viaje. Le ofrecí el mismo trabajo y contesto que por cincuenta pesos no se entretendría.

Cuando una señora llego a la casa y pidió trabajo porque necesitaba con urgencia comprarle medicamentos a su hijo enfermo, le di cincuenta pesos y le pedí que curara a su hijo y después regresara por un trabajo estable. Nunca regreso. En nuestro país  como en muchos otros, padecemos de los pedigüeños. Ellos viven explotando los sentimientos nobles de sus semejantes. Piden exponiendo razones que conmueven y adoptan rictus de dolor o tristeza. Su vestimenta es siempre rota y sucia. Dominadores de una psicología ambiental, escogen el lugar, el momento y la persona precisos; el café  el restaurante, las puertas de los cines, los templos, las terminales de transportes., los cementerios; a la hora de tomar alimentos, de servicios religiosos; los viajes, los entierros y a quienes van acompañados o reflejan nobleza o comodidad económica.

Pocas veces ofrecen su esfuerzo a cambio de dinero.

La caridad no consiste en dar a todo el que pide, sino en proporcionar bienestar a quienes estemos convencidos que lo necesitan. Todos tenemos un sentido de valoración y quienes piden saben que son despreciados y se desprecian ellos mismos. Darles sin esfuerzo de su parte es acrecentar nuestro desprecio. Creo seria provechoso que a quienes se ayude se les haga sentir dignos de aquello que reciben.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Que es ser un Regiomontano




Hoy dejo Monterrey después de 10 años de haber sido un invitado de esta tierra. Me voy con el corazón roto y con una tremenda nostalgia. Nunca podré olvidar a Monterrey. Me llevo a dos regios que nacieron aquí y que si yo tratara de olvidarme de Monterrey ellos no me lo permitirían. Pero más allá de haber pasado los que hasta ahora han sido los mejores años de mi vida, muchas cosas suceden en esta tierra que te marca por siempre. Son muchas las cosas que hacen única a esta ciudad y que cuando las entiendes, se quedan tatuadas en el alma.

Cuando pienso en las cosas que más me gustan de Monterrey la mayoría de las imágenes que vienen a la mente son territorios comunes. No encontré en 10 años nada diferente a las cosas que encuentra un turista de fin de semana: el acento, la franqueza, las montañas, la carne asada, la comida sencilla, la cerveza, un clima miserable cuando está haciendo frió y más miserable aún cuando hace calor, la amistad, el trabajo, el esfuerzo, la solidaridad de la gente. Todo eso es lo que para mi hace único e inolvidable a Monterrey y que sin duda es lo mismo que aprecia una persona a las 12 horas de haber llegado a la ciudad.
 
Me gusta pensar, sin embargo, que estos 10 años aquí me dieron una perspectiva un poco más profunda sobre las cosas. Sobre esas mismas cosas que todo mundo conoce sobre Monterrey pero que solo logran entender los que son de aquí o los que como yo, tuvimos la suerte de ser adoptados por esta ciudad y esta gente por un poco más de tiempo.
 
El trabajo. Sí, la gente de Monterrey es extraordinariamente jaladora. Han logrado construir una de las ciudades más pujantes de este país literalmente de la nada. Solamente con base en el trabajo recio, determinado. Le han arrancado a esta tierra todo lo que la tierra no quería dar. Aquí las cosas no abundan, se ganan con trabajo. Jalando. Esta ciudad se levantó una vez y dos y tres. Cada cierto número de años la ciudad se destruye y la vocación de trabajo y sacrificio de los regiomontanos se vuelve a poner a pruebaLos regios nunca han perdido, ni con Gilberto ni con Alex. Ni perderán con los que vengan. Orgullosos? Presumidos? Sin duda y con razón.
 
La solidaridad. Es sin duda lo que más me emocionó y enseñó de vivir en esta ciudad. Esta gente que a simple vista se distingue en clases y en jerarquías tienen la sorprenderte capacidad de abandonar los códigos postales, los títulos de las tarjetas de presentación y los colores de la piel para unirse sin recato cada vez que se necesita. Cuando la ciudad enfrenta una dificultad, y vaya que lo hace, la gente se arroja a las calles a ayudar, a sacar a la ciudad adelante. Se pierden los individualismos y los egoisimos y se da todo por el otro, sin conocerlo. La naturaleza le ha arrebatado todo a Monterrey muchas veces. La ha despojado de todo menos de su dignidad, orgullo y solidaridad.
 
Los amigos. Creo que la amistad aquí tiene una profundidad difícil de encontrar en otro lado. El sentido de solidaridad es tremendo. Tal vez sea porque sin la solidaridad de la gente nada de lo que hoy es Monterrey hubiera sucedido jamás. La proeza de haber erguido esta ciudad se pudo dar solamente basada en la colectividad. Esta no es una ciudad de individuos, es una ciudad de la gente que se ha unido en un solo esfuerzo. Nada me da má risa que cuando alguien le llama “compadre” a alguien sin serlo. Yo creo que el compadrazgo aquí, es cosa seria. Es una distinción que se gana y que se honra. Es una formalización de la extensión de la familia hacia un amigo que se distingue del resto de los amigos. Se hace compadre a unos cuantos y se les guarda por siempre. Mi mayor premio de estos años es el orgullo de llevarme tres compadrazgos. 10 años, decenas de amigos y solamente tres compadres.
 
La comida. Es comida sencilla, pocos platos, simples, sin sofisticación, sin adornos. No podía ser de otra forma. Es un recordatorio de lo que es esta gente. Comida sencilla, casi adictiva, que se lava mejor con una Carta. Platillos que recuerdan cada dia en la mesa la extraordinaria capacidad de los regiomontanos de hacer cosas excepcionales con muy poco. Yo no sé que voy a hacer sin una dosis al mes de chicharrón de la Ramos, sin unos frijoles con veneno, sin los tacos mañaneros, sin un atropellado del Botanero, sin una barbacoa de esa que no es de borrego, sin un lechón al ataúd, sin un ribeye a la sal, sin una riñonada del Gran San Carlos, sin una cabecita de cabrito de Las Palomas. Me llevo puestos 10 kilos de recuerdos de todas las mesas que comparti, de todas las amistades que alimenté en la mesa.
 
El lenguaje. Aquí se habla regiomontano. Hay veces que puede ser difícil entenderlo. Jale, soda, chaqueta, legajo, grapadora, zacate, azorrillado, carro, raza, tropo, vueltas, carrilla, cheve, chisquedo, curado… y mi favorita: con madre. Yo creo que hablan así propósito, para distinguirse de los que son de aquí y para que cuando salen de Monterrey, todo mundo sepa que de aquí son. Es una forma sutil de portar la bandera con orgullo. La forma de hablar no se puede imitar. Es mejor no tratar porque en el mejor de los casos terminas oyéndote artificial. Hablar así es un derecho que solo tienen los que son de aquí.
 
La carne asada. Me tarde muchos años en entender que la carne asada no se trata sobre la carne asada. La carne es solamente un pretexto para unir a la gente. La carne, en realidad, es lo de menos. Lo que importa es el ritual, la preparación de la carne solamente marca el ritmo de la reunión, del calor de la plática, de la cercanía. En la carne asada se resuelve todo. Es la resolución del día pesado, de las tristezas, de las alegrías. Es una metáfora de amistad, de honestidad, de sencillez. Qué emoción me daban las carnes asadas. En la noche. Sin prisa. Sin reloj. Sazonadas con sonrisas, con alegría.
 
Las montañas. Qué bonitas y qué útiles las montañas. Uno no se puede perder en Monterrey gracias a las montañas. Las hay verdes y áridas. Todas imponentes, todas majestuosas. Rodean a los regiomontanos como una demarcación de esta tierra única, poderosa. Son solemnes, casi nostálgicas. Un recordatorio permanente del lugar que ocupa Monterrey en el mapa y de los obstáculos que se han sobrepasado para construir la ciudad.
 
Hoy me voy triste porque la ciudad está siendo atacada y en medio de este ataque dejo a muchas de las personas que más he querido. Uno no puede dejar de preguntarse por qué a Monterrey y cuando lo piensas, la respuesta es muy sencilla. Porque los regios no se caen con nada. Porque son de los pocos pueblos capaces de soportar esto y sobreponerse. Porque esto, que mataría el ánimo y el espíritu de cualquier pueblo del mundo, aquí será una batalla ganada. La gente de Monterrey va a prevalecer como lo ha hecho siempre.
 

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Expectativas,Suposiciones y Decepciones

Recuerdo ese anuncio del Melate que decía “Ya me vi”. No se si a todos, pero por lo menos a mí me retrataba perfectamente. Compramos un boleto de lotería y como bien dice el anuncio, pasamos (¿desperdiciamos?) horas pensando qué vamos a hacer con el dinero.
Yo me imagino que pago de todas mis deudas, compro regalos a familiares y amigos, adquiero una casa hermosa en un paraíso remoto y tengo mucho tiempo para disfrutarla.
Una vez que tengo repartido (con varias correcciones) el dinero que recibiré, llega el día del sorteo, y me doy cuenta que no estoy ni cerca de atinarle a un solo numero. ¡Ay, muy mal! Me sobreviene un bajón momentáneo… que se arregla rápidamente comprando un nuevo billete de lotería.
La lotería no es la única que nos hace generar expectativas. Con bases sólidas para generar estas expectativas o no, para quien quiere hacerlo, prácticamente cualquier evento, persona o situación puede hacernos generar expectativas. Una expectativa es una suposición de algo que sucederá en el futuro que puede o no ser realista.
Si las cosas no salen como esperábamos resulta en una decepción. Cuando la fiesta no fue lo que habíamos soñado, la llamada no llega, el correo electrónico que no aparece, el mensaje de celular brilla por su ausencia, el trabajo que pensamos que obtendríamos no se concreta, nos sentimos frustrados, furiosos o agotados. Sin embargo, el problema no está en el exterior, sino de nuestras expectativas.
Adrian llamó a su amigo Carlos para decirle que le iba a presentar una amiga, de su esposa, que según dijo, era chambedora y buena gente. Explicó que ya le había dado su teléfono y seguramente le hablaría esa semana. Carlos empezó a construir castillos en el aire. Se imaginó cómo sería la llamada, la cita, la chava, de qué hablarían, las flores, la copita después de la cena, la siguiente cita. Todo. Decidió que tenía que verse joven así que salió corriendo por un traje nuevo e hizo cita en el salón para un cambio de look. Todo parecía fenomenal hasta que le pasaron los días y la mujer simpatica y buena gente no llamó. Ni esa semana, ni la siguiente. Conforme los días pasaban y la llamada no llegaba, Carlos estaba más malhumorado y triste. Cuando Adrian le preguntó qué le pasaba, Carlos respondió que se sentía así por la ausencia de la simpatica amiga. Cualquiera pensaría que es una exageración sentirse así por una llamada que no se concretó. Para Carlos era un desastre de gran magnitud debido a las grandes expectativas (definitivamente no reales) que generó de esa posible llamada. Sin esa llamada, todo lo que había imaginado: la cita súper romántica, las flores, el inicio de una relación maravillosa, (boda e hijos incluidos) no podían existir. Desafortunadamente para Carlos, estos casos no tienen una solución tan sencilla como la compra de un nuevo billete lotería.
Sabemos que las expectativas no son una buena idea. Rara vez las cosas salen como pensamos. Ya lo dice el refrán: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.
En el fondo (y en la superficie) sabemos que las expectativas no son una buena idea. Rara vez las cosas salen como pensamos. Ya lo dice el refrán: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”. El esperar que las cosas sucedan de tal o cual forma es imposible.
Si hay algo peor que tener expectativas, es tomar decisiones basadas en ellas. Es una apuesta arriesgada y poco sensata. Un amigo salió muy contento de una entrevista de trabajo, le habían ofrecido el empleo de sus sueños y un muy buen sueldo. Seguro de que lo obtendría, gestionó el crédito de su auto, que le concedieron casi inmediatamente. Poco después de estrenar su flamante camioneta, le dijeron que no obtendría el empleo y se quedó sin chamba y con el crédito.
La vida a veces nos sorprende y el resultado es inesperado y favorable. Existen las sorpresas y las buenas noticias que superan, y con mucho nuestras expectativas.
El tener expectativas no nos hacen algún bien, por positivas que parezcan a simple vista. Sin embargo, hay que tener sueños y metas, eso sí posibles, reales y medibles y no perderlas de vista ni un momento hasta que se concreten o si no te quedas como el perro sin las dos tortas.

Saludos.....Ciao

martes, 8 de septiembre de 2009

Tanks Jose

El Ambiente actual en que vivimos muchas veces nos impide levantar la mirada al horizonte y caer en la cuenta del otro escenario maravilloso que nos acompaña y reclama nuestra atención.
Pero esto no ha sido problema para Jose Hernandez,el astronauta de ascendencia Mexicana que en su infancia cosechaba fresas y pepinos en las granjas del sur de California,veía por T.V el show
"Lost in Space" y soñaba con ir algún día a la luna,su obsesión empezó cuando apenas tenia 9 años de edad,en aquel entonces fue el encargado de aguantar sosteniendo la vieja antena del televisor blanco y negro de la familia para lograr una mejor recepción mientras todos veían las imagenes borrosas de la llegada de la nave Apolo 11, a la luna.
Recuerda lo que le decía su Padre:"Cuando estábamos en el asiento de atrás del coche y su padre los veía todos chorreados y cansados les decía,si no estudian esto es su futuro cuando crezcan".
El sueño que José ambicionaba para el era muy diferente,supo que habría una oportunidad de alcanzar su objetivo cuando Franklin Chang Diaz,el primer astronauta latino,fue aceptado en el programa espacial.
Mientras estudiaba para obtener un doble titulo en Ingeniería con una beca,año tras año José enviaba una carta a la NASA,para ser incluido en el programa de investigaciones espaciales y año tras año era rechazado.
Competía con mas de 4,000 personas para 15 puestos.Doce años habían transcurrido,estaba cercano a los 40 años de edad y su optimismo comenzo a disminuir,pero como dice el refrán"el que persevera alcanza",y gracias a ese espíritu perseverante y de superación personal,el viernes pasado despego en el transbordador espacial Discovery 128 al lado de un grupo de ingenieros astronautas.
Por eso las palabras de José nos trasportan a una realidad que pocas veces miramos.
Allá en el espacio sideral,en el silencio del universo,sin intermediario alguno,el hombre se mide a si mismo como persona,la emoción de José al expresarse lo comprueba,cuando fue entrevistado y le preguntaron: si le da miedo?,sin titubeos,José responde:"no me da miedo porque hemos entrenado muy bien(...) estamos echándole ganas".
Es cierto que la confianza y fuerza interior de José tienen que ver con esa excelente preparación y disciplina de años que le permitió formar parte de este grupo de científicos espaciales; pero hay algo aún más profundo que él intuye, y lo manifiesta también en su mensaje.Se trata de una presencia constante que lo acompaña en su soledad y lo impulsa a "echarle ganas" y a seguir adelante en su gran aventura."Creo que hay un plan grande, un poder que aún no comprendemos y esto me hace crecer en mi fe", explicó José en su entrevista.Sabe usted, la lección que nos da el astronauta mexicano no la podemos echar en saco roto. No somos desechables como nos hacen creer en estos tiempos. Ni fuimos hechos para comprar y vender ni para pasar las horas conectados a una pantalla.Vivir hipnotizados, esclavizados con las cosas materiales, es una forma de vivir, lo sé, pero no es la que nos llevará a construir un mundo mejor y a dejar huella.El caso es que cuánto aprendimos de la breve entrevista que dio José desde el Discovery. Dejar la rutina, nuestra intensa actividad que no nos permite oír lo que viene de fuera, para mirar el horizonte y desde ahí replantear nuestra vida.Es maravilloso que un sencillo mexicano nos abra los ojos así. Nos recuerde que no es bueno siempre moverse dentro de "la gravedad humana", porque terminaremos creyendo que es el único mundo existente.Gracias, José, por enseñarnos que nuestro paisaje más natural es el que empieza más allá de la tecnología. Gracias por comunicarnos desde el espacio que el universo nos interpela, nos grita: ¡Admira lo que vale la pena!Por desgracia, José, el hombre post moderno está más dispuesto a contemplar la televisión, conectarse al iPod o a sus negocios, navegar por Internet, que a contemplar las estrellas y la Luna, y a admirar, como tú lo has hecho, las maravillas de nuestro mundo.
"The fate of your country in your young hands...
my God give you strength,
do you job real well,
if it all was wort it,
only time it will tell."
Sky Pilot de Erik Burdon and Animal's
Un Buen toque a mi cigarro de la felicidad viendo la Luna y las estrellas.
Animo Disfruten la Vida,la Familia,el Trabajo y los Amigos
Saludos.....................Ciao

jueves, 21 de mayo de 2009

Prepara tu Infarto


Seis normas para preparar su infarto,cumplalas al pie de la letra y pronto el corazón dejara de latir.
Norma uno.- El Trabajo antes que nada,los asuntos personales son secundarios......incluyendo la mala costumbre de comer de hecho compre(papitas,pastelitos,sandwiches,sopas rápidas) para que le maten mas rápido las neuronas.Entregarse de lleno al trabajo,solo piense en producir haga a su jefe feliz,esa es la clave.Usted tiene que ser un hombre o mujer de éxito.....aunque lo disfrute en el cementerio.
Norma dos.- Vaya a la oficina los Sábados o los Domingos o por la tarde,nada de descanso,eso es para los flojos que a Ud,no lo comprenden,nada de cine,mucho menos canitas al aire.A lo mejor el trabajo del Sábado o Domingo le reportan unos pesos extras que le servirán cuando le de el anhelado infarto.
Norma Tres:-Por la noche es peligroso ir a la oficina,lo pueden asaltar,Yes!,acertó mejor lleve el trabajo a casa.Cuando todos duermen incluso su jefe que anda de pata de perro,usted puede trabajar a sus anchas.
Norma Cuatro.-Queda prohibido decir no,a lo que piden que haga,metase en todos los comités,comisiones de vecinos,vaya a todas las reuniones desvelese,demuestre que es el mejor,vaya a todos los congresos a las que pertenece su profesión
Norma Cinco.- Usted es de acero,no tome vacaciones,ya las tomara cuando muera........el cementerio es un excelente hotel de reposo,no hacen ruido.
Norma Seis.-Si tiene que viajar,por su trabajo,claro esta,trabaje noche y día,ponga cara de angustia,no duerma,grite,trate mal a sus subalternos.Usted es el mejor,todos sus compañeros irán a su entierro....incluso hasta el jefe acompañando a la viuda.........Pero para constatar que haya quedado bien enterrado.
Animo Disfruten la Vida, la Familia,el Trabajo y los Amigos
Saludos..........Ciao
se me olvidaba: "Si manejas,no vayas mas rapido que tu Angel de la guarda........Dios no sujeta el volante cuando conduces como Diablo"