miércoles, 11 de noviembre de 2009

Free Hugs

video

A comienzos del 2004, el australiano Juan Mann, de 25 años, regresó de Inglaterra a Sydney. Estaba deprimido, pues sus padres se habían divorciado, sus amigos se hallaban lejos, su novia lo había abandonado y su abuela estaba enferma. Para sacudirse la tristeza, fue a una fiesta, donde lo abrazó una mujer desconocida.

Tal abrazo cimbró al mundo. "Me sentí como un rey, fue lo mejor que me ha sucedido", dirá luego Juan en una entrevista donde, entre otras cosas, explicará el juego de palabras de su sobrenombre: Juan Mann, "one" y "man" ("un hombre").

Seis meses después, portando un cartel que rezaba "Abrazos gratis", Mann sale a las calles de Sydney y, tras una espera de 15 minutos en que fue observado por los transeúntes cual si fuera un loquito, recibe al fin el primer abrazo, de parte de una desinhibida anciana.

Vino el segundo abrazo, y el tercero, y el cuarto, de hombres, mujeres, niños, y aquello fue un festival de abrazos. Juan abrazó a tanta gente y se sintió tan bien, que hasta la fecha se le ve los jueves por la tarde en la Pitt Mall Street de la capital australiana, abrazando gente.

Se requiere valor para, sin temor al "qué dirán" ni a los probables sinsabores del contacto con gente desconocida, salir a la calle a repartir abrazos. Sin duda, Juan Mann ejemplifica el aserto de Ghandi: "Sólo aman los valientes".

No bien Juan anunció una campaña mundial, y de inmediato tuvo seguidores que, portando el cartel "abrazos gratis", salieron a las calles.

Mann solicitó de éstos ciertas condiciones: brindar sólo brazos, no concertar citas, no intercambiar correos electrónicos ni números telefónicos.

Cierta vez, uno de los abrazados por Mann fue Shimon Moore, cineasta y guitarrista, quien realizó un video ahora celebérrimo en la red. Para que todos conozcamos a Juan Mann, Moore colocó el video en el portal de youtube.com, no sin antes enviarle a Mann una copia con el mensaje: "This is what you".

Apoyándose en no sé qué ley, las autoridades de Sydney le exigieron a Mann un absurdo seguro de responsabilidad civil de 25 millones de dólares.

Obvio que Juan no pudo aportar la cantidad, y entonces le fue cancelado el permiso a su singular campaña.

Juan no se arredró y, aunque perseguido por la policía, siguió abrazando gente, si bien ahora aprovechó para recabar firmas. Así recogió más de 10 mil firmas que presentó al ayuntamiento de Sydney, logrando revocar la prohibición.

La campaña "Abrazos gratis" ha cundido por el mundo cual reguero de pólvora. Abundan los jóvenes inscritos en el celestial ejército. Youtube.com reboza videos de gente regalando abrazos.

El movimiento es profundo y dilatado. Exhibe las carencias afectivas de un mundo desconfiado, huraño, consumido por la guerra y la injusticia, y avala a quien dijo: "Cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenernos y doce para crecer como personas".

La gente pura y franca, cuando tiene necesidad de abrazos, lo dice sin tapujos: "Quisiera un abrazo, si no te molesta". O mejor: "Me vendría bien un abrazo, ¿sería posible?". "¿Qué te parece un buen abrazo antes de ponerme a escribir?". Sin complicarse la vida con bizantinos pruritos morales, la gente sana se abraza a todas horas.

Dice una graciosa nota de un E-mail que recibi esta semana: "El abrazo ahorra energía al economizar calor. Es portátil. No requiere equipos especiales. Cualquier sitio es un buen lugar para un abrazo. Hace más felices los días felices. Hace más soportables los días insoportables. Imparte sentimientos de arraigo. Llena los vacíos de la vida.Donde te encuentres amigo virtual,pon tu brazo derecho en tu hombro izquierdo haz lo mismo con el izquierdo ese es mi abrazo amigo virtual".

"El abrazo es una forma muy especial de tocar, que hace que uno se acepte mejor a sí mismo y se sienta mejor aceptado por los demás. Abrazar es un instinto, una respuesta natural a los sentimientos de afecto, compasión, necesidad y alegría".

Los videos de "Abrazos gratis" nos impactan gratamente, pues descubrimos que aquí y en China el abrazo es una caricia fundamental. Nueva York, Polonia, Corea, Vancouver, Zurich, Roma, Dusseldorf, Kiev, Barcelona, Valencia, Tel Aviv, París, Tokio, Hollywood, Bolivia, Toulouse, Medellín, Amsterdam, Perú, Jaffa, Venezuela, Milán, Suiza, Argentina, Portugal, Paraguay, Chile, Brasil, son algunos de los países y ciudades que disponen ya de abrazadores ambulantes.

En cuanto a México, los tenemos en Reynosa, Guadalajara y el D.F. Por cierto, un abrazador defeño escogió como escenario la entrada del palacio de Bellas Artes, y en verdad es surrealista verlo abrazar a un organillero y a un rejego policía.

¿Y Monterrey qué? ¿Por qué no ha salido a la calle un valiente? ¿O ya surgió el héroe pero estoy desinformado? Terrible si la actual ola de violencia urbana disuadió a nuestros abrazadores potenciales.

Ojalá pronto surja el pionero, y le siga una legión de hombres y mujeres abrazando transeúntes en Morelos, Calzada, la Macroplaza, Juárez, Colón, Arteaga, un bombardeo de abrazos conjurando la lluvia de balas que hoy angustia a la ciudad.

Y ojalá las autoridades, alegando faltas a la moral pública o alguna de sus típicas sandeces, no fastidien el bienestar que no han podido ofrecer a una sociedad desmotivada por la corrupción y el desgobierno.

Animo Disfruten la vida,la Familia,el Trabajo y los Amigos.

Saludos.....Ciao